viernes, 29 de septiembre de 2017

YOM KIPPUUR 5778-2017


Kol Nidre es el rezo que se realiza al iniciar el servicio de Yom Kipur, principalmente pedimos a D-os que cancele todos los pactos que no logramos cumplir durante el año y que nos juzgue favorablemente,habla sobre la importancia de mantener nuestras promesas y la existencia de la palabra fuera del individuo. 
En Kol Nidre hacemos la siguiente afirmación: Admito que si he realizado algún compromiso verbal, si di mi palabra a cualquier asunto, sin el apoyo de alguna autoridad superior no hay nada que respalde ese compromiso. Mi palabra es mi palabra, punto. Mi palabra encierra una realidad que no puedo deshacer; esa realidad, esa palabra me sujeta. Imagínate un mundo donde los contratos no tuvieran que ser firmados. Donde la palabra de una persona “tan buena como el oro” y un apretón de manos cerraran un trato. Imagínate que las personas en efecto vivieran con ese nivel de confianza en el otro. Imagínate la integridad.
En el sagrado día de Yom Kippur,"El santo día del Eterno digno de respeto"(Isaías 58,13),día temeroso durante el cual se decidirá nuestro destino,es el deber de todo hombre,mujer y niño-( desde la edad del Bar-Bat Mitzvá)-el cumplir temerosamente y con verdadera Teshuvá-(arrepentimiento sincero )-dicho ayuno.El ayuno comienza antes de la puesta del sol pero antes de este se realiza una última comida llamada Seudá Mafseket y se recomienda que sea una comida copiosa-( pero sin excesos ya que resultaría fatal tener alguna indisposición durante Kippur)-.Después de la Seudá Mafseket debemos tener la firme determinación de empezar el ayuno.Es costumbre vestirnos integramente de blanco-(el color blanco nos otorga pureza)- ya que es "El santo día del Eterno"y en el nos encontramos más cerca de nuestro creador el Santo,Bendito Sea.Después de la oración de Minhá y juntándose con Arbit,hacemos la salida de Kippur con su oración correspondiente-(la misma que la de la salida de Shabbat,además este Kippur cae en Shabbat)- y se dice la Havdalá sobre el vino pero sin decir la berajá de Besamím-(especias)-y utilizamos una vela trenzada que aya quedado encendida desde la entrada de Kippur para la berajá Boré Meoré Haesh.Una vezterminada la Havdalá,ya terminamos el ayuno y ya podemos comer y beber en una atmósfera familiar y llena de alegría ya que Kippur nos ha purificado.Es tradición,después de la comida empezar el trabajo de construcción de la Sucá para la fiesta de las cabañas,Sukot..El Eterno es mi luz y mi salvación-(Tehilim 27,1)....El Eterno es mi luz...en Rosh Hashaná y mi salvación en Kippur-(Midrash)

SHANA TOVA VE G´MAR JATIMA TOVA

viernes, 22 de septiembre de 2017

Haazinu (Deuteronomio) 32:1 32:52)




Moshé comenzó su poético discurso al pueblo invocando a los cielos y a la tierra como testigos eternos de sus advertencias. Marcó el contraste entre la fidelidad y la justicia de Hashem, y las formas corruptas de Su nación elegida. Si los benei Israel inquirieran sobre la vieja generación, se les diría cómo D-s había elegido a Israel entre todas las naciones y cuidado a sus miembros en el desierto como un águila cuida a sus crías. Sin embargo, en generaciones posteriores Israel podría volverse hacia otros objetos de culto
Consiguientemente, D-s promete castigar su falta de apreciación negando Su favor. Tanto los jóvenes como los ancianos serán castigados con el saqueo y la crueldad del enemigo. Será sólo Su preocupación la que evitará la completa destrucción de Israel. 
En consecuencia, los benei Israel deben comprender que sólo por medio de la providencia del Señor podrían rechazar ejércitos muy superiores. Es imprescindible que reconozcan que existe un sólo D-s, Cuyo poder es absoluto.
Después de completar este discurso, el Señor le dijo a Moshé que ascendiera al Monte Nevó para que pudiera ver la Tierra Prometida antes de morir.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Nitzavim (Deuteronomio 29:9 30:20)


La lectura de Nitzavim coincide con el Shabat previo a Rosh Hashaná, Iom Hadin, Día del Jucio.

“Uds. Están presentes este día, todos ustedes frente al Eterno vuestro Dios”.


“Mira, ya he puesto delante de ti hoy la vida y la prosperidad, la muerte y la adversidad...la vida y la muerte, la bendición y la maldición”. Y ahora la Torá va más allá que darnos opciones—nos urge: “Elegirás la vida”. En la ocasión anterior la alternativa fue presentada al pueblo entero, ahora la elección se dirige al individuo. En la vez anterior lo que estaba en juego era la bendición y la maldición, ahora el dilema está entre la vida y la muerte.

Parece entonces que las bendiciones del pueblo todo dependen de las elecciones realizadas por los ciudadanos individualmente. La preocupación de la Torá no es el bienestar del individuo sino en qué medida el comportamiento de cada persona influencia en la vida del pueblo de D-s. Entonces cuando la Torá insta a la persona a escoger la vida ello significa que cada uno elija el tipo de conducta que afirme la vida para el pueblo entero.

Más aun. Cuando la Torá se refiere a la vida y la muerte para todo el pueblo, ella equipara vida con vida en la Tierra, y muerte con el exilio de la misma. El llamado a escoger la vida impulsa a cada individuo a elegir un modo de vida que posibilita que todo el pueblo permanezca en la Tierra.

La Torá también especifica el contenido espiritual de ese modo de vida: “amar a D-s, seguir Sus caminos, y cumplir Sus mandamientos”. Pues sólo así se cristalizará la tan anhelada Bendición sobre la Tierra para todos sus habitantes.

Ecos de esta idea la encontramos en una tradición posterior, en la oración vespertina, y quizás también en la clásica sentencia: “En Rosh Hashaná se suscribe...y quien vivirá y quien morirá.”

Nosotros, que hemos tenido el privilegio de asistir a la reconstrucción de la tierra de Israel, debemos meditar sobre esto conceptos cada noche, y especialmente cuando nos acercamos al “Día”, con mayúscula, el Día del Juicio.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Ki Tavó (Deuteronomio 26:1 -29:8)


Moshé concluye la sección legal de su discurso con una enumeración de las ceremonias a realizarse en la Tierra Prometida y que comprendían los bicurim, los primeros frutos de los siete minim (especies). Estos debían ser llevados al cohén en el Santuario central. El donante debía recitar entonces una oración de gracias, recordando cómo Hashem había liberado a sus antepasados de la esclavitud en Egipto y conducido a la nueva generación a una tierra en la que fluía leche y miel. 
El maaser (diezmo de la cosecha) de cada tercer año del ciclo de la shemitá debía ser entregado a los pobres. Después de esto, era menester que el donante ofreciera una plegaria en la que declaraba que había obedecido el mandamiento de apartar maaser para los leviím, los huérfanos y las viudas. 
Moshé y los ancianos instruyeron al pueblo para que observara varias ceremonias solemnes después de cruzar el río Jordan. En primer lugar, colocarían grandes piedras en el monte Eival e inscribirían claramente sobre ellas todas las palabras de la Ley. En segundo término, debían construir un altar de piedras y sacrificar sobre él ofrendas quemadas y ofrendas de paz. La comida del sacrificio que seguía a estas últimas debía ser servida en una atmósfera de regocijo. En tercer lugar, la aceptación de la Ley debía ser ratificada por las doce tribus de la siguiente manera: Seis debían estar de pie sobre el monte Gerizim, representado las bendiciones, en tanto que las seis restantes debían ubicarse en el monte Eival, representado las maldiciones. Los leviím debían estar en el valle entre los dos montes , y pronunciar maldiciones sobre aquellos que cometían los siguientes pecados, bendiciendo a quienes los evitaban:
a) Practicar la idolatría
b) Deshonrar a los padres;
c) Correr una línea divisoria del vecino ("remover los mojones de su prójimo")
d) Extraviar a los ciegos;
e) Actuar injustamente con el extranjero, el huérfano y la viuda;
f) Actuar en forma inmoral;
g) Asesinar a alguien ocultamente;
h) Recibir soborno por levantar falso testimonio en una causa que implica la pena capital;
i) No observar los mandamientos en general.
Todos los miembros de las doce tribus debían responder a cada maldición y cada bendición con la palabra "Amén".

El pueblo había sido advertido frecuentemente acerca de las consecuencias de desobedecer las leyes de Hashem. Ahora que estaba a punto de entrar en la tierra Prometida, Moshé consideró su deber enfatizar más aún, las consecuencias que traería su conducta futura. si los Benei Israel observaban los mandamientos de Hashem, recibirían numerosas bendiciones, incluso la prosperidad de sus campos y ciudades, abundante ganado, el sometimiento de los enemigos y la supremacía sobre otras naciones. Lo contrario ocasionaría el desastre: enfermedades, hambruna y muerte; la tierra de los judíos sería saqueada por una nación cruel; los judíos serían diseminados por todo el munod y se convertirían nuevamente en esclavos.
Moshé comenzó entonces su discurso tercero y final. En él exhortó al pueblo a recordar a D-s, Quien los protegió en Egipto y luego durante su deambular por el desierto, y continuaría protegiéndolos en el futuro.
Lilmod ULelamed

viernes, 1 de septiembre de 2017

Ki Tetzé (Deuteronomio 21:10 -25:19)



Todos los objetos perdidos debían ser devueltos a sus dueños legítimos. Por razones de seguridad, se debía construir una baranda alrededor de cada techo. Estaba prohibido usar Shaatnez (tejido con mezcla de lana y lino). Debía usarse tzitzit (flecos) en "los cuatro bordes del manto con que te cubres". 
Un esposo que hubiera acusado falsamente a su esposa de haberle sido infiel antes del matrimonio pero después del compromiso, debía ser azotado y pagar una multa.Un hombre no debía casarse con la esposa de su padre. también se prohibieron los matrimonios con integrantes de las naciones de Amón y Moav.
Aquel que formulaba una promesa debía cumplirla.
Cuando un esposo tiene motivos para el divorcio, el matrimonio debe disolverse según el procedimiento legal del guet (ley de divorcio). Si la mujer se casa de nuevo y se convierte luego en viuda o divorciada, no puede volver a casar con su primer marido.
Si un judío le presta dinero a otro, no debe tomar como garantía nada que sirva al prestatario para su mantenimiento. Si el tomador del préstamo es pobre, el que presta debe devolver la prenda de garantía antes del anochecer, si fuera necesario. A un trabajador contratado se le debe pagar a la terminación del trabajo.
Si un hombre casado muere sin dejar hijos, su hermano debe casarse con la viuda y heredar sus propiedades. De este modo, la línea genealógica del hermano fallecido no desaparecerá con ello. Si el hermano rehúsa casarse con la viuda, será sometido a la ceremonia de jalitzá, por negarse a perpetuar el nombre del hermano. 
Se formula una advertencia a los comerciantes y hombres de negocios en general, a fin de que sean extremadamente escrupulosos. No deben utilizar balanzas defectuosas, ni tratar de engañar en el peso o la medida al cliente.
Finalmente, se recomienda a los judíos que recuerden en todo momento las acciones pérfidas de Amalek, que atacó a los benei Israel cuando estaban debilitados. Ellos debían borrar el recuerdo de Amalek de la faz de la Tierra.
Lilmod ULelamed

viernes, 25 de agosto de 2017

Shoftim (Deuteronomio 16:18 -21:9)


Moshé procedió a repasar las normas necesarias para asegurar las condiciones de una sociedad civilizada. En cada ciudad debían nombrarse jueces y funcionarios locales, y la justicia debía ser administrada correcta e imparcialmente. En consecuencia, un juez tenía prohibido mostrar parcialidad o aceptar sobornos. Si un juez local encontrara un caso muy difícil de resolver, debía derivarlo a una autoridad superior, es decir, a los cohanim y la Suprema Corte, con asiento en el Santuario. Su decisión era definitiva y la negativa a acatarla podía ser castigada con la muerte.
Moshé vaticinó que llegaría el tiempo en que los judíos desearían que los gobernara un rey, como ocurría con otras naciones. Cuando esto sucediera, el rey debería ser un israelita nativo elegido por D-s. No debería abusar de su poder para acopiar muchos caballos, mantener un harén o acumular grandes riquezas, y tendría que escribir una copia de la Torá, de modo que fuera temeroso de D-s y observante de la Ley.
Después de enumerar los presentes que debían recibir los sacerdotes para su sostén, Moshé dispuso que si un cohén de otra ciudad llegara al Santuario, se le permitiría oficiar junto con los demás cohanim y obtener parte de los obsequios que estos recibían.
La Torá prohíbe todas las formas de superstición y "magia" practicadas por un adivino. Israel no tenía necesidad de recurrir a tales trucos pues el Señor le proveería de inspirados profetas surgidos de entre los propios israelitas. Ellos debían comunicarles la voluntad de D-s. Los falsos profetas que hablaran en nombre de ídolos debían ser castigados con la muerte. El falso vidente podía ser descubierto al no cumplirse sus predicciones.
La recolocación de un mojón para ampliar una propiedad era considerada robo. Antes de que alguien pudiera ser convicto de un crimen, su acto criminal debía ser confirmado por dos testigos, por lo menos. Si se descubría que un testigo había levantado falso testimonio, debía recibir el castigo destinado a la víctima inocente.
Los israelitas no debían atemorizarse antes de entrar en batalla contra un enemigo poderoso, pues el Señor los protegería. Tres categorías de hombres estaban exceptuados del servicio militar: el que recién habían construido una casa y aún no la había inaugurado; el que habían plantado un viñedo pero no había alcanzado a disfrutar de su producción, y el recién casado.
Antes de atacar una ciudad hostil, Israel debía tratar de negociar una entrada pacífica, en cuyo caso los habitantes se convertirían en sus subordinados. Sólo si este intento pacífico fracasara, podía emprenderse la guerra. Si Israel venciese, todos los hombres del ejército enemigo serían ejecutados, pero sus mujeres e hijos serían dejados con vida. No debían destruirse los árboles frutales durante un asedio si había otros alimentos disponibles, a fin de que continuaran beneficiando a los nuevos habitantes de la ciudad conquistada.
Si se encontraba en el campo el cuerpo de una persona asesinada y no se podía descubrir al asesino, la responsabilidad por el asesinato recaía sobre la ciudad más cercana a la escena del crimen. Como expiación, los jueces y ancianos de la ciudad, actuando en nombre de los demás habitantes, debían sacrificar una vaquilla joven en un valle no cultivado por el que pasaba una corriente de agua. Entonces debían lavarse las manos en presencia de cohanim, atestiguar que de ningún modo eran responsables por el asesinato y rezar solicitando el perdón del Señor.
Lilmod ULelamed

E N    GA  L  E  G  O

Moshé procedeu a repasar as normas necesarias para asegurar as condicións dunha sociedade civilizada. En cada cidade debían nomearse xuíces e funcionarios locais, e a xustiza debía ser administrada correcta e imparcialmente. En consecuencia, un xuíz tiña prohibido mostrar parcialidad ou aceptar sobornos. Si un xuíz local atopase un caso moi difícil de resolver, debía derivalo a unha autoridade superior, é dicir, aos cohanim e a Suprema Corte, con asento no Santuario. A súa decisión era definitiva e a negativa a acatala podía ser castigada coa morte.
Moshé vaticinou que chegaría o tempo en que os xudeus desexarían que os gobernase un rei, como ocorría con outras nacións. Cando isto sucedese, o rei debería ser un israelita nativo elixido por D-s. Non debería abusar do seu poder para amorear moitos cabalos, manter un harén ou acumular grandes riquezas, e tería que escribir unha copia da Torá, de modo que fose medorento de D-s e observante da Lei.
Logo de enumerar os presentes que debían recibir os sacerdotes para o seu sostén, Moshé dispuxo que si un cohén doutra cidade chegase ao Santuario, permitiríaselle oficiar xunto cos demais cohanim e obter parte dos obsequios que estes recibían.
A Torá prohibe todas as formas de superstición e "maxia" practicadas por un adiviño. Israel non tiña necesidade de recorrer a tales trucos pois o Señor proveríalle de inspirados profetas xurdidos de entre os propios israelitas. Eles debían comunicarlles a vontade de D-s. Os falsos profetas que falasen en nome de ídolos debían ser castigados coa morte. O falso vidente podía ser descuberto ao non cumprirse os seus predicciones.
A recolocación dun mojón para ampliar unha propiedade era considerada roubo. Antes de que alguén puidese ser convicto dun crime, o seu acto criminal debía ser confirmado por dúas testemuñas, polo menos. Si descubríase que unha testemuña levantara falso testemuño, debía recibir o castigo destinado á vítima inocente.
Os israelitas non debían atemorizarse antes de entrar en batalla contra un inimigo poderoso, pois o Señor protexeríaos. Tres categorías de homes estaban exceptuados do servizo militar: o que recentemente construíran unha casa e aínda non a inaugurou; o que plantaran un viñedo pero non alcanzara a gozar da súa produción, e o recentemente casado.
Antes de atacar unha cidade hostil, Israel debía tratar de negociar unha entrada pacífica, nese caso os habitantes converteríanse nos seus subordinados. Só si este intento pacífico fracasase, podía emprenderse a guerra. Si Israel vencese, todos os homes do exército inimigo serían executados, pero as súas mulleres e fillos serían deixados con vida. Non debían destruírse as árbores frutales durante un asedio si había outros alimentos dispoñibles, a fin de que continuasen beneficiando aos novos habitantes da cidade conquistada.
Si atopábase no campo o corpo dunha persoa asasinada e non se podía descubrir ao asasino, a responsabilidade polo asasinato recaía sobre a cidade máis próxima á escena do crime. Como expiación, os xuíces e anciáns da cidade, actuando en nome dos demais habitantes, debían sacrificar unha vaquilla nova nun val non cultivado polo que pasaba unha corrente de auga. Entón debían lavarse as mans en presenza de cohanim, testemuñar que de ningún modo eran responsables polo asasinato e rezar solicitando o perdón do Señor.
Lilmod ULelamed